Preparación del asalto al Vértice Basurero según Ángel Lamas Arroyo, Jefe del Estado Mayor de la Columna del Coronel Mena (Tercer Sector-Centro Izquierda de la Defensa de Madrid)
La lectura de los hechos sucedidos en la batalla del 27 de diciembre de 1936, en que desafortunadamente murió César González Juarranz, narrados por el autor de la planificación militar de esa batalla: Ángel Llamas, son muy desagradables para cualquiera, pero mas para sus familiares que nunca pensaron que la traición estaba tan cerca de su muerte.
Ángel Lamas era un traidor encubierto que en su libro intenta justificar su desidia en la preparación de esa batalla y en su desarrollo posterior, por encontrarse dentro de un ejercito que no consideraba propio y que deseaba que fracasase cuanto antes para que los "suyos", que a poca distancia asediaban Madrid, entraran triunfalmente en la Capital; la traición tenía el agravio de ser realizada comodamente desde su puesto de confianza del Puesto de Mando, como Jefe de Estado Mayor de la Columna Mena.
Y a nosotros se nos encomendó , por nuestro frente, la reconquista del cerro Basurero
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De uno a otro escalón, había llegado a recaer sobre mí —que cualquier cosa prefiriera, pero que no podía evitarlo mientras hubiese de aparentar normal servicio, como base para escape y ayuda a los propios— la confección del plan preciso para la operación.
Y no hubo mas remedio que presentar un pseudo-proyecto, de la índole de aquellos famosos contraataques a todo evento que, en plena retirada, se obstinaban en desarrollar los bien batidos... "Algo por el estilo de: Un batallón por aquí, y otro por allá, media hora de preparación, esfuerzo principal por la derecha..." y generalidades de esa especie.
Nada por mi cuenta, y nadie lo exigió, de cómputos de resistencias previstas, potencias de fuego necesarias para garantizar el avance, detallada información previa y esencial, cálculo de consumos y pérdidas probables, ni un átomo de las cien cosas que ha de contener un proyecto de operación que tal nombre merezca.
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Había, pues, que ejecutar mi engendro, sin siquiera exigirse un perfilamiento; júzguese de mi embarazo en tal ocasión, al poder ver convertida en obra una acción contra los mios, de mi propio caletre nacida... Menos mal que nada más se exigió y, aquello, el mas profano habría podido disponerlo. Y como ni Mena ni nadie adelantó ni me hizo adelantar un paso, me atuve a lo que me indicaron y no puede concebirse nada mas rudimentario que la preparación de semejante empeño...
Del jefe no salió ni siquiera el reunir a los ejecutantes o disponer una entrevista con los Estados Mayores de las tropas que habían de operar. Las cuales serían: parte de las fuerzas de Prada y la Brigada nº42; mas, en acción demostrativa, la 43. Y, llegada la orden para ejecución, una tarde ya avanzada, para el día siguiente, sin haberse hecho antes el menor tanteo o dado aviso preparatorio, estoy seguro de que hubo unidades que recibirían hacia las tres de la madrugada, los planes que habían de desarrollar en las primeras horas de la mañanita.
A grandes rasgos, la cosa iba a consistir en: Una preparación artillera de media hora; que por mí no fuera tan larga en un caso como aquel, puesto que se alertaba demasiado pronto, y la base era la sorpresa... pero en nada traté de perfeccionar las aceptaciones o enmiendas de otros. Iniciación a la voladura de una carga subterránea establecida cerca del parapeto nacional que cortaba la carretera de Toledo; cosa reiteradamente practicada por Rovira. En seguida, avance de las dos alas para rebasar el Cerro Basurero, ayudado por un tiro de neutralización sobre las casas de Carabanchel desde que se hostilizaba, con dominación, cualquier intento de adelanto. Y, luego, el asalto por el centro del dispositivo, para ocupar la posición ya bien batida y medio envuelta... en el supuesto de que la cosa hubiera salido como se disponía... que era lo verdaderamente problemático.
Al éxito cooperarían: un conato de avance por la carretera de Extremadura y fuego demostrativo desde Carabanchel, para proteger el flanco más comprometido del movimiento. Algo de contrabatería había de ayudar al caso, así como un tiro de detención, después de la preparación y asalto, con 24 piezas que — como de costumbre— manejaría la Agrupación Central de Artillería.
Nuestro puesto de Mando y el observatorio, tenían que situarse en la iglesia de la Paloma. Pero cuando la visité previamente, no quise establecerlos allí ya.
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busqué la instalación del puesto junto con el observatorio, en la azotea de una casa de la misma calle, un poco mas arriba que el templo.